LOS SECRETOS DE LA NUMEROLOGIA La Numerología es la ciencia de los números o las vibraciones de dichos números. Fue una de la ciencias más practicadas en la antiguedad por hombres de gran sabiduría. En ella todo está hecho de energía y de vibración, pues cada número tiene su influencia vibratoria. Por lo tanto, cada número posee sus propias características. COMO APLICAR LA NUMEROLOGIA No importa quien eres o que estás haciendo, tu vida va a mejorar si empleas la Numerología. Si sabes sumar, es muy sencillo aplicarla a tu vida. En la vida las cosas tienen un valor o se determina el valor de ellas por lo bien que se puede poner en práctica o lo bien que trabajan para uno. Nada es verdad hasta que no lo sea para uno mismo. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Para saber cuál es tu número vibratorio, el número que te representa, el mayor y más importante; sencillamente das valor numérico, según la tabla anterior, a cada letra, tanto consonante como vocal, de tu nombre y apellido. Luego sumas los números y vas reduciendo la cifra resultante hasta dejarla en un solo dígito. Por ejemplo: W a l t e r M e r c a d o
Suma del nombre y apellido: 7 + 5 = 12
LA PERSONALIDAD SEGUN LOS NUMEROS El número uno. A este número se le llama el número de lo “individual”. A quien su nombre le sume uno es un solitario, un creador, un iniciador, una persona sumamente independiente, individualista, original y progresista. Es el líder, el jefe, el director. Este número da vibración de actividad, energía, voluntad, iniciativa, positivismo, fuerza, inventiva, valor, fe en si mismo y en sus propias ideas, y un deseo de ser diferente, de romper con la norma. Todo el que nace bajo el uno rompe el patrón familiar: no se parece a nadie de la familia. Tiene un estilo y una mente propios. Son los que actúan impulsivamente, son los pioneros, los rebeldes. El número uno está asociado con el signo de Aries. El número dos. Al número dos se le llama el número de la “cooperación” y de la “diplomacia”. Para los que tienen este número lo más importante es la compañía: tener a alguien al lado. Son seres llenos de amor, encanto, receptividad. Sumamente gentiles, emocionales y sensitivos, les encanta servir y son muy estudiosos; aunque no lo sean de universidades y libros, lo son de la vida misma. Analistas, les fascina el detalle y el orden. Lo que más desean en la vida es balance, paz y equilibrio. Son altamente amigables, pacientes y muy humildes. Les gusta el ritmo, la música y la noche, y les fascina el mundo del ocultismo. El número tres. Tres significa expresión y palabra. Quienes pertenecen a este número logran éxitos en el arte, el trabajo literario, la escritura y en el campo del entretenimiento. Son los grandes artistas, bailarines. Les gusta hablar, y hablar. Cuando no hablan con la boca, lo hacen con las manos. Tienen alegría de vivir. Rara vez se preocupan por algo. Son, por naturaleza, sumamente optimistas. Representan la juventud del alma y del cuerpo, la felicidad, la imaginación, la inspiración, el talento, la espiritualidad y el encanto. Tienen un excelente gusto. Son muy finos e insuperables anfitriones: inteligentes, emocionales, bondadosos, muy populares con todo el mundo y muy tiernos y cariñosos. Lo que más aman es el baile, el color, el ritmo y todo lo que represente la belleza.
alarde de lo que han logrado. Tienen paz interior. Estar junto a ellos contagia felicidad y alegría. Son perseverantes, refinados, sabios, y se puede confiar
material; que lo material es transitorio, que un día acaba; que el amor es más importante que el poder material; que el amor todo lo vence; que con dinero nada se compra. NUMEROS SAGRADOS O MAESTROS Los números sagrados o “maestros”, son el once, veintidós y el treinta y tres. El primero es el número de la inspiración y la revelación; el segundo es el número del creador, del Maestro, y el tercero representa la unificación perfecta con Dios. planos y en todo tipo de naturaleza humana; dirección, organización, perfecta, intuición y una diplomacia maravillosa. A los nacidos bajo él, les encanta viajar, conocer muchas personas y comunicarse con todo tipo de ser humano en cualquier nivel. Logran todo lo que se proponen. No hay cosa que postulen en su mente, que no obtengan. Viven en el plano más alto del espíritu. Pero, cuando caen en el aspecto negativo, son de ese tipo de gente que hace dinero para promoverse ellos mismos; con grandes complejos de inferiodidad; viciosos, que tarde o temprano se envuelven en el crimen y en la magia negra, y reciben lecciones “kármicas” horrendas, tanto en esta vida como en otras. Aquí hay que escoger el camino correcto, o morir. El número treinta y tres. Este número es la cumbre, el poder máximo, la conciencia cósmica, la unificación perfecta con Dios. En este número ya el hombre es Dios, es el “yo soy”, la vibración cumbre de lo espiritual, el amor en el sentido divino de la palabra donde las fronteras son sustituidas por la completa tolerancia, paciencia, comprensión, realización de todas las leyes de la armonía universal en el ser humano, servicio a la Humanidad sin ningún interés, devoción a todo, ver a Dios en todo lo creado, aún en el aspecto negativo, porque todo lo que compone este Universo, los planetas y galaxias, es creación de Dios. EL NUMERO DEL DESTINO En la numerología también existe el llamado “número del destino”, el cual nos enseña hacia donde vamos en la vida. Si no caminamos en la dirección correcta de la vida aparecerán frustraciones, insatisfacción con lo que la vida nos ofrece, y muchos problemas. Cuando ignoramos nuestro destino atraemos la inarmonía y la destrucción. Nuestro número del destino nos revela por qué estamos en la tierra, qué hemos venido a hacer en ella, y nos dice que si no seguimos nuestro destino estamos desperdiciando la maravillosa oportunidad de crecer y evolucionar.
COMO OBTENER EL NUMERO DEL DESTINO Antes de pasar al método para conseguir el número del destino quiero que tengan presente que dicho número no es un asunto de casualidad, sino que uno mismo, aunque no lo recuerde, o su espíritu lo escoge “kármicamente”, según lo que uno ha hecho en otra vida, en acciones y pensamientos. Tu alma exige exactamente el momento de nacer. No importa que el niño nazca a los siete o nueve meses, lo que importa es el instante mismo en que entra en este Universo, que es cuando se marca el número del destino de recién nacido. Día Mes Luego se suman el resultado del día y el mes al del año: El número uno. A este número se le llama el número del “propio desenvolvimiento”. Si has nacido bajo este número tienes que aprender sobre individualidad, a confiar más en ti mismo, a ser independiente, a pensar que has venido solo a este mundo y solo te irás, y que en ti se encierran grandes poderes que puedes desarrollar. Ahora, cuando ya ssbes tu número del destino, es el momento de crear, inventar, tomar la iniciativa, fortalecer tu voluntad, luchar por lo tuyo y romper con todo lo negativo para poder cumplir con tu propósito, con tu misión en la vida. Debes conocerte mejor, aceptarte, conocer los aspectos de tu vida, tu cuerpo, tu mente, y tu espíritu, y aprender a ser el jefe, la cabeza, porque si no, estás mal. Tu puedes ser el jefe; y también lograr hcerte indispensable a otros en todas las áreas de la vida. No te sientas atado a nada ni a nadie y mucho menos a viejos patrones que fueron dictados por seres que no estaban a tu altura. Tan pronto empieces a funcionar con tu número del destino, el uno, tu vida tomará un rumbo nuevo. La limitación que tienes ahora es sólo la que tu mismo te has impuesto con tus propios pensamientos. En tí existe el poder para conseguirlo todo. No dependas de nada ni de nadie. Cuando descubras tus propios valores y te armes de fuerza, atrevimiento y agresividad, tu camino se abrirá y llegarás a la cumbre. El número dos. En Norteamérica se le llama a este número self surrender, que es la entrega a un poder superior. Es decir, el aquí para aprender a servir, a ayudar. ”Los últimos serán los primeros”: éste sería tu lema. La idea de cooperar, mantener la paz, dar más de tí mismo, pensar en los sentimientos de los demás, respetar el ser humano, a Dios, a otros cultos y religiones, estar consciente de que todo el mundo tiene su propia realidad; ser paciente, compensivo, bondadoso, diplomático; cuidar más los detalles tanto de tu vida, como de los seres que están a tu cargo, y aprender el auténtico significado de dar y recibir. Sé un amigo leal y aprende el verdadero valor de la amistad. Habla menos y escucha más. Busca el silencio. Usa tus talentos y habilidades en beneficio de otros porque sólo dando recibirás. Sé más receptivo y sensible a las necesidades y deseos de aquellos que están unidos a ti “kármicamente”. Ahora tienes oportunidades de ayudar y trabajar junto a otros en actividades de la comunidad o en grupos y de antender a toda situación que se le presente. Es como un reto que tienes que vencer, pero siempre pensando que también otros se van a beneficiar con tus acciones. Aunque te cueste trabajo, aprende a mantenerte en un segundo plano. Recuerda, siendo el último serás el primero. Solamente progresarás si sirves mejor a tu amigo y hermano en la Tierra. Somete tu voluntad a la voluntad de Dios. En este número hay muchos discípulos unidos a su maestro que aprenden una lección de humildad y a través de ella desarroollan virtudes que los conducen al más grande éxito en la vida. El número tres. Este es el número de la “expresión personal”. Es aprender a dar en forma externa de lo que se posee en grandes cantidades en el interior; empezar a usar los propios talentos y habilidades sin imitar ni admirar a nadie; tratar de hacer la vida mejor, más saludable y feliz, a otros seres humanos; atreverse a expresar los sentimientos, pensamientos y creencias aunque a muchos les moleste; aprender el valor de la amistad, de la belleza, la alegría y las cosas sencillas de la vida; alejar totalmente la preocupación, el miedo y la depresión; seguir tu camino, aunque otros se burlen de tu forma de ser; ser ejemplo viviente de una vida pura, natural; dar a otros fortaleza, esperanzas y optimismo; laborar en el arte, ya sea en pintura, canto o baile. Buscar la belleza dondequiera porque en cualquier cosa o en cualquier lugar está la mano de Dios, aún en el aspecto feo de la vida; usar más tu imaginación; confiar más en ti mismo; perfeccionar tu sentido del humor, reír, cuidar más el uso de las palabras; tratar de comprender el significado de la vida. El número cuatro: Se le llama el número de la “disciplina propia”, y la mejor manera de obtenerla es a través del trabajo y más trabajo. Es obligarte a terminar las cosas que empiezas, tener control, persistencia, edificar con las manos y con el pensamiento tanto para ti, como para otros; atender seriamente tus responsabilidades; lograr que todos puedan confiar en ti, cumplir con el tiempo, ser exacto, y sobre todo, estar atento al mundo que te rodea; no vivir el pasado, ni soñar con el futuro. Vivir el presente. Tu estás preparando el futuro con cada acción que realizas hoy. Haz poco, pero bueno. Presta atención al más mínimo detalle. Haz todo tipo de compasión, exígete mucho. Tu oportunidad de crecer está en aprender el valor del trabajo, de la rutina, en ser paciente, en lograr que se pueda depender de ti, en hacer lo que se necesite cueste lo que cueste, edificar tu futuro actuando en el presente en forma disciplinada, siendo el capitán de tu propio barco, el arquitecto de tu destino. Esta disciplina propia te llevará a la gloria o a la meta que te propongas. El número cinco. Se le llama el número de la “libertad o emancipación del espíritu”. Como ahora ya sabes que perteneces a este número, debes aprender a ser libre de todo aquello que te ata o te ataba; libre de todos los conceptos que te han enseñado; libre para empezar a ver belleza en todo lo que antes tal vez no habías visto a pesar de observarlo ciento de veces. Pero no abuses de la libertad. Tienes que adaptarte a los cambios, a la variedad, a las nuevas cosas, ideas, lugares, gentes, situaciones inesperadas, experiencias completamente raras y drásticas. No te limites en este momento de tu vida por nada ni por nadie. No te reprimas por nada; no te llenes de responsabilidades que no son tuyas. Vuela como gaviota; rompe las cadenas. Lo nuevo te asusta, lo viejo te parece seguro, pero te estanca. Mas, ¿cómo crecemos? Solamente enfrentándonos al miedo, a lo desconocido, para conquistarlo y asi poder crecer y evolucionar. Aprenderás mucho explorando y haciendo frente a otras experiencias. Te llegarán oportunidades de viajes en los que conocerás seres humanos extraños, gente inteligente y progresista. Tómate tu libertad en una forma seria, aprende a usarla en una forma propia, correcta, valórala; no abuses de ella. Las aves libres emigran, se van, vuelan lejos, edifican sus nidos y se detienen en el tiempo para alimentar su cría. Es decir, cumplen con sus obligaciones, pero siguen volando a grandes alturas. La liberad te dará todo lo que has anhelado y soñado durante muchas encarnaciones. Tu no eres esclavo de nadie. Eres el jefe, el maestro en lo que te propones. Exígete cada día grandes cosas, búscalas, desúbrelas, explóralas, pero también da oportunidad a otros para que puedan llegar a otros cielos, a otras cumbres. El número seis. Es el número de la “armonía del alma”. Nos enseña que sólo tendremos armonía si nos aceptamos a nosotros y a nuestras responsabilidades y cumplimos con nuestra misión en la tierra. En este número hay que aprender a no resentirse ni amargarse por lo que tenemos que hacer. La carga que nos han impuesto debemos llevarla con felicidad y resignación. También hay que aprender comprensión, simpatía, ayuda, a estar en afinidad con el mundo que nos rodea y hasta con las cosas que nos desagradan, y comunicarnos con todo lo que está a nuestro alrededor. Tenemos que usar la habilidad que Dios nos ha dado para proporcionar paz y alegría a todos aquellos que encontremos en nuestro paso por la vida. Debemos estar deseosos de dar ayuda tanto material, mental como espiritual; manejar un hogar con eficiencia; hacer la vida fácil y agradable a los seres humanos que están a nuestro lado; aceptar que no todos somos iguales y ajustarnos y aceptar diferencias de los demás. También debemos preocuparnos por mejorar en todos los aspectos de la vida. Abrir el corazón a otros y dar sin limitación, porque mientras más damos y servimos, más engrandecemos nuestro espacio interior para llenarlo de cosas lindas, especialmente de amor. Siempre recomiendo a los seres que están en el destino del seis que practiquen la meditación del corazón; sentarse en un lugar con la espina dorsal recta, tranquilizarse, observar la respiración por un rato, vaciar la mente lo mejor que se pueda y estudir y ordenar los pensamientos, sin amarrarse a ninguno en particular. Es como mirar un río donde pasan hojas, ramas, animales muertos, basura, pero sin tratar de rescatar nada. Luego concentarse en el chakra anahata que es el del corazón, y llenarse de cariño, amor y compasión por toda la humanidad hasta que ese torrente se desborde y salgan fuera de nosotros. Dejar que otros manejen sus vidas, pero enseñarles con amor y bondad lo que podamos. El número siete. Es el número del “camino interior del alma”. Es el mundo de muchos espiritualistas que en vez de caminar hacia afuera caminan hacia adentro para descubrirse por dentro. Por eso se llama este número “el camino de la sabiduría interna”, o de la “iluminación interna”, porque tan pronto se descubren los tesoros del alma encontramos que todo el conocimiento universal reside en nuestro interior. Para llegar a ser hombre hemos sido todo: roca, árbol, gusano, flor, ave. Aqui se empiezan a ver otras de nuestras encarnaciones, se aprende el poder de la mente, el valor del análisis, del conocimiento, del estudio, y se llega a la realidad de los mundos invisibles y se logra el contacto con seres de luz. Aquí se aprende el poder de la mente, el valor del análisis, del conocimiento, del estudio, y se llega a la realidad de los mundos invisibles y se logra el contacto con seres de luz. Aquí se aprende a pensar y mirar todo en forma tal como si fuéramos ajenos a las consecuencias; a ver que detrás de todo lo material hay un contrapeso o existe un mundo invisible, espiritual. En este paso por la vida vemos que lo que piensa el ser humano, o por lo menos todo lo que se ve materialmente, es producto de una idea, pues todo surge de la mente. Este número dice: es el momento de la introspección, la meditación, la devoción, del Yoga, de la auténtica espiritualidad, de pasar tiempo a solas y perder el miedo de sentirse solitario; de empezar a indagar y llegar a saber que realmente somos un Dios en potencia. Este número es el camino de la verdad y en él se llega a la plena convicción de que la verdad solamente está nuestro interior; y que se puede hablar de dogmas y dar nombres a Dios, pero que Dios es la esencia misma, el Creador de todo universo y que reside en todo lo creado y en todo ser humano. El número ocho. Es el número “del poder del alma y de la mente”. Aquí hay que saber que el poder está en ti y que lo puedes usar tanto en el mundo material, como en el espiritual. En este número se llega a comprender que el mundo espiritual y material son uno solo y que para lograr éxito y felicidad todo se fundamenta en el espíritu. Es el número o el camino del éxito, del mundo comercial, de los negocios y del dinero. En él hay que aprender organización, dirección, manejo de las cosas materiales; lograr imposibles mediante el talento o el poder que hay en uno mismo y obtener siempre el éxito. El número nueve. Es el número de la “humildad”, donde muere el ego, donde la persona se disuelve totalmente en el Cosmos. Aquí la persona viene nada más a servir; son los misioneros, los que cuidan a los leprosos y enfermos, que dedican toda su vida a ayudar a la Humanidad sin importarles ellos mismos. NUMEROS SAGRADOS O MAESTROS Estos son una serie de números intocables, en los que solamente nacen los grandes maestros de la humanidad. Manejar la vibración de estos números es sumamente difícil. En ellos el ser humano puede entrar en el mundo psíquico, en el mundo astral, a su antojo, y no busca la gloria personal, sino que deja que otros acumulen riquezas. Para los que tienen estos números, la felicidad está en gozar de la Divinidad, de Dios y vivir la verdad y nada más que la verdad en un contacto diario, eterno, con el mundo invisible. El número once. Es el número de la “iluminación” y la “revelación”, donde la persona ya no tiene confusiones, sino solamente busca la quietud y nada más confía en sí misma, en su propia intuición; tiene fe en su propio guía y solo ve la parte hermosa de otros seres humanos. Es el camino de la suma espiritualidad donde se vienen a recibir recompensas. El número veintidós. Es el número de la “maestría del alma y del espíritu”, cuando ya el hombre ha dominado sus impulsos y toda la parte animal y negativa y está en el plano creador en el cual todo es posible. Aquí, lo que se ha leído de grandes milagros, el hombre lo obtiene y no hay ningún tipo de limitación. En él no hacen falta las palabras para comunicarse. El número treinta y tres. Es el número de Sai Baba, Bhagwan, de Cristo, Krishna, Buda y Mahoma, de los que vienen a esta vida cuando quieren, por voluntad propia, a servir de ejemplo de la humanidad. Son los creadores en forma material, los encarnados, los avatares. Es la realización total, la cumbre espiritual, el Maestro. IMPORTANCIA DE LOS NUMEROS El número uno. Es el número divino, el símbolo más puro de la unidad fundamental del mundo. El Judaísmo, al profetizar el reino de Dios sobre la tierra proclama que: “El Eterno es uno y en aquel día uno será su nombre”. El número dos. Es el número de la antitesis: bueno-malo, hombre-mujer, Yin-Yang, positivo-negativo, día-noche. El número tres. Es el número sagrado principal de la serie de los números místicos. En todas las religiones ocupa un lugar importante. En el Catolicismo lo encontramos en la Santísima Trinidad. También en el Tibetanismo, el Budismo del Tibet, siempre se pide tres veces porque si no se hace así, no se logra lo que se desea. La triple invocación también es necesaria cuando se está orando. El Diablo, considerado una Divinidad negativa –aunque yo no creo en ello- debe ser llamado tres veces, según la famosa historia de Fausto. En las antiguas leyendas tenemos las tres deidades de las Normas que tienen la misma función de las Moiras o Parcas de los griegos y romanos, y que en la mitología escandinava son tres vírgenes del pasado, el presente y el futuro llamadas Urd, Werdandi y Skuld, que controla la vida de los hombres y el orden del Universo. En el Budismo está la trinitaria, compuesta por Buda, Dharma, que es la doctrina misma; y Sangha, la comunidad a la que pertenecemos los budistas. En el Antiguo Testamento el uso místico del tres es frecuente. El Santuario del templo de Jerusalén estaba compuesto de tres partes. En el Nuevo Testamento encontramos los Tres Reyes Magos y la triple negación de San Pedro. Tres cruces simbolizan la protección contra Satanás. En el dominio temporal de nosotros en la Tierra está la noción de los tres. Los cuerpos tienen tres estados: sólido, líquido y gaseoso. En la corriente eléctrica: tensión, intensidad y resistencia. En la pintura tres son los colores fundamentales: rojo, azul y amarillo. El número cuatro. Pertenece al dominio de lo material. Los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones del año. También las cuatro paredes de una casa. El número cinco. Se encuentra en numerosos actos místicos y simbólicos. Recordemos el pentagrama que se usa en la brujería, en la magia blanca y en la magia negra. El número seis. En el hexágono que se traza tomando como base dos triángulos superpuestos e invertidos, los cuales forman, una estrella de David, tiene un gran significado mágico. El número siete. En la antiguedad es el número mas interesante: en siete días creó Dios al mundo, siete arcángeles rodean el trono de Dios, siete son los pecados capitales y siete las virtudes opuestas; siete días de la semana de Pentecostés tienen lugar siete semanas después de la Pascua de Resurrección. El número ocho. Según Pitágoras es el símbolo de la versatilidad, del éxito material y también de la muerte. Es la serpiente que se muerde su propia cola. Es el infinito. El número nueve. Es un número místico, especialmente en la mitología. Tiene gran significado en lo sobrenatural. Para mi su importancia es que el niño permanece nueve meses en el vientre de la madre. En la brujería y en la santería se le adjudica a Ollá y a los muertos. El hombre más famoso de la Numerología es el gran filósofo y matemático Pitágoras, al cual se le atribuye, entre otros, el invento de las tablas de multiplicar. También existe una Numerología de los caldeos o naturales de Caldea, cuya capital era la ciudad de Babilonia. |