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LOS SECRETOS DE LA NUMEROLOGIA

La Numerología es la ciencia de los números o las vibraciones de dichos números. Fue una de la ciencias más practicadas en la antiguedad por hombres de gran sabiduría. En ella todo está hecho de energía y de vibración, pues cada número tiene su influencia vibratoria. Por lo tanto, cada número posee sus propias características.
La Numerología nos da la oportunidad de vernos a nosotros mismos bajo una nueva luz; de realizar nuestros talentos y habilidades; ver cuales son nuestras limitaciones; qué hacemos aquí; para qué hemos venido a la tierra, qué es lo que debemos llevar a cabo como misión profesional o como misión en la vida; cómo podemos cumplir con el destino; qué lecciones tenemos que aprender en esta vida para poder seguir evolucionando; qué deudas tenemos que saldar, cómo podemos aprender de situaciones de otras gentes; qué seres humanos hemos tocado o se nos han presentado en la vida que nos han ayudado o nos han dejado una valiosa lección; qué fuerzas rigen nuestro destino; cuáles son nuestras áreas de mayor poder, los ciclos de nuestra vida y las vibraciones de dichos números, nuestros retos, qué nos espera en el futuro, y qué es mejor hacer o no hacer. También a través de la numerología los padres pueden comprender por qué sus hijos son de una determinada forma y cómo pueden educarlos más eficientemente, y lógicamente, ayudarlos a crecer. Esta ciencia ayuda enormemente a que las personas casadas o simplemente unidas logren armonía y comprensión. Para la gente joven es una gran ayuda para decidir cuál vocación deben seguir para eliminar el estar saltando de carrera en carrera o de estudio en estudio.
Para mi, la Numerología es una ciencia exacta de gran provecho para el hombre, porque nos ofrece la oportunidad de conocernos mejor y conocer a otros seres humanos, de orientar nuestras vidas y saber lo que nos conviene más, profesionalmente hablando, y corregirnos en nuestro camino por la vida. Yo recomiendo que todo ser humano conozca su número maestro, su número de destino y otros más que según vamos profundizando en esta ciencia debemos profundizar.

COMO APLICAR LA NUMEROLOGIA

No importa quien eres o que estás haciendo, tu vida va a mejorar si empleas la Numerología. Si sabes sumar, es muy sencillo aplicarla a tu vida. En la vida las cosas tienen un valor o se determina el valor de ellas por lo bien que se puede poner en práctica o lo bien que trabajan para uno. Nada es verdad hasta que no lo sea para uno mismo.
Para aplicar la Numerología debes dar a cada letra de tu nombre y apellido el valor que le corresponde según la siguiente tabla.

1          2          3          4          5          6          7          8          9
a          b          c          d          e          f           g          h          i
j           k          l           m         n          o          p          q          r
s           t           u          v          w         x          y          z

Para saber cuál es tu número vibratorio, el número que te representa, el mayor y más importante; sencillamente das valor numérico, según la tabla anterior, a cada letra, tanto consonante como vocal, de tu nombre y apellido. Luego sumas los números y vas reduciendo la cifra resultante hasta dejarla en un solo dígito. Por ejemplo:

W a l t e r                                             M e r c a d o
5 1 3 2 5 9 = 25                                   4 5 9 3 1 4 6 = 32
         2 + 5  =   7                                               3 + 2 = 5

 

Suma del nombre y apellido: 7 + 5 = 12
                                                     12 = 1 = 2 = 3
 
Mi número sagrado es, pues, el tres. Cuando quiero obtener un número maestro (master) puedo cortar el apellido y arreglar mi nombre de manera que sume once, veintidós o treinta y tres, que son los números maestros, sagrados, los números misión en la vida, los de gran responsabilidad.
Todo número tiene su lado positivo y su lado negativo. Por tanto, también los números maestros tienen estos dos aspectos, pero son muy poderosos y quien no sepa bregar con ellos puede hasta destruir su vida. Todo aquel que tenga la numeración once, veintidós o treinta y tres debe manejar su vida con mucho cuidado.

 

 

 

LA PERSONALIDAD SEGUN LOS NUMEROS

El número uno. A este número se le llama el número de lo “individual”. A quien su nombre le sume uno es un solitario, un creador, un iniciador, una persona sumamente independiente, individualista, original y progresista. Es el líder, el jefe, el director. Este número da vibración de actividad, energía, voluntad, iniciativa, positivismo, fuerza, inventiva, valor, fe en si mismo y en sus propias ideas, y un deseo de ser diferente, de romper con la norma. Todo el que nace bajo el uno rompe el patrón familiar: no se parece a nadie de la familia. Tiene un estilo y una mente propios. Son los que actúan impulsivamente, son los pioneros, los rebeldes. El número uno está asociado con el signo de Aries.
Cuando las personas están vibrando en el aspecto negativo del número uno, son testarudas, peleonas, vagas, dependientes, egoístas, crueles, tiranas, antagonistas, peleonas, dictactoriales, no les importa a quien hieren, y el peligro de este número es la autodestrucción y el alcoholismo. Por tanto, cuando esto ocurra, deben empezar a meditar, a llenarse de amor, a amarse así mismas, en forma correcta, y comenzar a mirar con compasión al mundo que les rodea y ver que nadie es una isla, que todos en un momento u otro dependemos de otros seres humanos.

El número dos. Al número dos se le llama el número de la “cooperación” y de la “diplomacia”. Para los que tienen este número lo más importante es la compañía: tener a alguien al lado. Son seres llenos de amor, encanto, receptividad. Sumamente gentiles,  emocionales y sensitivos, les encanta servir y son muy estudiosos;  aunque no lo sean de universidades y libros, lo son de la vida misma. Analistas, les fascina el detalle y el orden. Lo que más desean en la vida es balance, paz y equilibrio. Son altamente amigables, pacientes y muy humildes. Les gusta el ritmo, la música y la noche, y les fascina el mundo del ocultismo.
En el aspecto negativo son indiferentes, descuidados, desagradables, neuróticos, imitativos y criticones. Sumamente tímidos “enconchados”, les falta valor y tienen un temperamento irascible, irritable, y son crueles y sarcásticos. Gustan mucho de alabar para conseguir cosas. Les escanta el chisme y hablar mal de los demás seres humanos. Son muy pesimistas y la mentira los mueve en la vida. Este número está asociado con el signo de Cáncer.
Los nacidos bajo el dos necesitan auto-disciplina. Todos los días deben practicar afirmaciones positivas y lograr comunicación con un Gurú o maestro espiritual que les de una mantra para tratar de limpiar sus vidas lo más posible de todo lo tóxico y negativo tanto del ambiente como de la alimentación. Deben decidir tener cierto propósito, imponerse metas, y cumplirlas; acabar todo ciclo de actividad que comiencen, aunque les cueste mucho trabajo, y endurecerse aceptando toda lección que se les presente en su camino por la vida.

El número tres. Tres significa expresión y palabra. Quienes pertenecen a este número logran éxitos en el arte, el trabajo literario, la escritura y en el campo del entretenimiento. Son los grandes artistas, bailarines. Les gusta hablar, y hablar. Cuando no hablan con la boca, lo hacen con las manos. Tienen alegría de vivir. Rara vez se preocupan por algo. Son, por naturaleza, sumamente optimistas. Representan la juventud del alma y del cuerpo, la felicidad, la imaginación, la inspiración, el talento, la espiritualidad y el encanto. Tienen un excelente gusto. Son muy finos e insuperables anfitriones: inteligentes, emocionales, bondadosos, muy populares con todo el mundo y muy tiernos y cariñosos. Lo que más aman es el baile, el color, el ritmo y todo lo que represente la belleza.
El tres tiene básicamente tres partes: la física, la mental y la espiritual. Esto se manifiesta en la imaginación, que es la parte del intelecto y la intuición.
En el aspecto negativo son extravagantes, exagerados, ridículos, vanos, triviales, criticones, celosos, malgastadores, intolerantes y superficiales. Les encanta la hipocrecía. Viven preocupándose por todo y tienen muchos orgullos vanos. Por hablar tanto pueden resultar monótonos y pesados, por lo cual la gente llega a esquivarlos. Deben tener cuidado de no herir susceptibilidades ya que son sumamente hirientes.
Mi consejo para el número tres: desarrollar control, paciencia: estudiar Raja Yoga, o sea, habilidad para concentrarse, poner la mente en blanco e ir sublimizándose y mejorándose como ser humano, y estar en contacto con cosas hermosas; evitar lecturas o ver películas que lo bajen en el tono emocional; vivir siempre con la mente en Dios, en lo espiritual de la vida; y alejarse de personas depresivas, explotadoras, dependientes, adictas a las drogas y enfermos mentales.
El número cuatro. Este número es el número del “trabajo” y la “disciplina”. Los nacidos bajo este número son prácticos, pacientes, exactos, persistentes, económicos, organizados, leales, muy conscientes, viven en el presente; puntuales, enérgicos, patriotas, devotos, dignos y muy confiables.
Es la persona normal, el empleado perfecto, del cual se puede depender, que trabaja sin importarle el tiempo o las ganancias y piensa que todo en la vida se consigue a base de mucho trabajo y que las cosas de valor cuestan tiempo y sudor. Es el tipo de persona lógica, analítica, mentalmente siempre ocupada en algo positivo. Le fascina el detalle y la proporción, y todo aquello que requiera concentración. No son emocionales.
En el aspecto negativo puede ser de mente estrecha, muy reprimida, frustrada sexualmente, muy aburrida, violenta, inhumana, destructiva, sin sentimientos, llena de odio y salvaje en su forma de actuar. Los que pertenecen a este número también son, en este aspecto negativo, autómatas. Son los robots vivientes: no viven la vida.
Les aconsejo que rompan la rutina y saquen tiempo para gozar las cosas que la vida les ofrece; que vayan a la naturaleza, al mar, al río, al campo, busquen libros agradables, cómicos, pensar que en la vida lo más serio es un muerto y que para estar vivo hay que reir, que Dios nos quiere felices, no condenar nada porque todo tiene su lado lindo y lado feo; que no existe nada bajo el Sol que no tenga su sombra, que lo más hermoso es vivir plena y felizmente; aprender a ser tolerantes, despojarse de todo lo viejo, caduco y anticuado, y mantener la mente abierta a todo lo que la vida les ofrezca.
El número cinco. Es el número de la Libertad y la variedad. Libertad de pensamiento, palabra y acción. Los nacidos bajo el cinco son versátiles, progresistas, adaptables, comprensivos, aventureros, inquietos, nerviosos, curiosos mentalmente y observadores de la naturaleza humana. Les encanta viajar, probar y experimentarlo todo. Brillan en la vida social y les fascina lo sexual. Son, además, inteligentes y amables. Rejuvenecen fácilmente: un día lucen viejos y al otro como niños. Manejan a los seres humanos como quieren con la palabra y la inteligencia. Tienen el poder de la persuasión: convencen a cualquiera. Le venden un palillo de dientes a un desdentado o una nevera a un esquimal.
En el aspecto negativo de esta vibración el número cinco es irresponsable, inestable, descuidado y muy inconsciente. Todo lo deja para mañana y nunca hace nada, aunque se pasa creando y pensando lo que va a hacer, pero todo lo empieza y nunca lo acaba. Tiene un gusto pésimo. Si es bien negativo se envuelve en perversiones, borracheras, alcoholismo y drogas. Abusa de su naturaleza física tanto en el comer como en el sexo.
Para poder funcionar en la vida el número cinco tiene que desarrollar lealtad y paciencia, tener propósitos limpios; envolverse completamente en el aspecto espiritual; comprender que todos somos un espíritu dentro de un cuerpo, el cual sólo es el templo maravilloso de ese espíritu, obligarse a soportar y vencer el aburrimiento y la monotonía de horas de meditación.
El número seis. El seis significa responsabilidad, hogar y servicio. Hay quienes le llaman el padre cósmico. Es el número del amor, de la simpatía de la comprensión, que le gusta proteger o ser una especie de mamá de todo el mundo. Los que nacen bajo el seis aman en grado supremo la armonía, la firmeza, la estabilidad y la justicia. Solamente son felices cuando tienen un hogar propio. Les fascina aconsejar aunque raras veces aplican a su vida  los consejos que dan a otros. Son idealistas conscientes, muy tranquilos, equilibrados y excelentes en la conversación. Tienen el poder de curar aunque no lo sepan. Es el número del servicio a la humanidad y al hermano en la Tierra. Deben cuidarse de dar cuando no les pidan porque a veces, cuando dan en demasía, es como si estuvieran arrojando sus perlas a los cerdos y entonces reciben tristes decepciones.
En el aspecto negativo es el número de la preocupación, la ansiedad, los nervios, la destrucción mediante la ansiedad. A los pertenecientes de este numero les encanta interferir en la vida de todo el mundo. Son enredadores, instigadores, muy convencionales, cínicos, egoístas. Sospechan de todo. Viven en una constante tragedia personal. Tiranos en el hogar, celosos, orgullosos, como padres, madres destruyen a sus hijos.
Sabiendo todo esto el seis debe cuidarse de caer en el aspecto negativo de su número; reconocer, buscar la parte hermosa de cada ser humano; en vez de concentrarse en la espina o el barro, mirar la rosa, aprender a manejar las cosas por sí mismos; tener habilidad y tacto para no intervenir donde no son requeridos; servir, dar, ayudar, mejorarse, y purificar su cuerpo para que sea un vínculo más limpio, perfecto, de la Divinidad.
El número siete.  Es el número de la Nueva Era. Son los analistas, los innovadores, los que tienen la sabiduría interna despierta. El que nace bajo este número es el mentalista, el introspectivo, que le gusta investigar científicamente; el que tiene talentos técnicos y manuales naturales, y que se interesa por mejorar tanto el mundo físico como espiritual. Es el número de los espiritualistas intuitivos, que tienen fe y y pueden sembrarla en otros seres humanos. Aman el silencio, la meditación, la actividad, pero no hacen

 

alarde de lo que han logrado. Tienen paz interior. Estar junto a ellos contagia felicidad y alegría. Son perseverantes, refinados, sabios, y se puede confiar
en ellos. En este momento es el número perfecto. Por tanto, son hijos de la perfección, aunque se critiquen o se analicen negativamente ellos mismos, en ellos se encuentra la perfección. Son una autoridad en todo lo que dicen y hacen. Aunque no sepan de lo que estan hablando. Son sensitivos, atractivos, graciosos y saben guardar secretos.
En el aspecto negativo son melancólicos, sarcásticos, escépticos y engañan con una facilidad asombrosa. Les encanta robar. Por eso muchos presidiarios pertenecen a este número. Algunos se convierten en hermitaños, se encierran, y se olvidan del mundo y de quienes lo habitan. Son del tipo de persona que puede vivir encerrado, solo, en una habitación. No les gusta comunicarse con nadie. Algunos son enfermos mentales y neuróticos.
El consejo es que se puede estar solo sin sentirse solitario o abandonado. Por tanto, es necesario aprender a estar solitario y disfrutar de lo mucho que Dios ha regalado al ser humano.
El número ocho. Significa libertad material y autoridad. Es el número del exito material y de la eficiencia. Rige el plano material y representa el éxito, el dinero, y la ganancia que se obtiene mediante el trabajo, la habilidad ejecutiva, el tacto, el esfuerzo y la inteligencia.
Corresponde este número a personas prácticas, brillantes, autodeterminadas, con control y diplomacia ejecutiva, de las cuales se puede depender. Son sumamente elegantes, inteligentes, cultas, con un juicio claro, y excelentes críticos.
Bajo el número ocho han nacido muchas personas que son famosas, acaudaladas y han tenido éxito en el mundo empresarial.
En el aspecto negativo los nacidos bajo este número son duros, materialistas, intolerantes, muy intrigantes y maquiavélicos, tensos, descuidados, aman el poder, viven preocupados, tienen un juicio muy malo, sufren muchos accidentes, y disipan mucha energía en lo que no deben. Tienen un deseo estúpido de reconocimiento propio. Cuando son demasiado negativos, son crueles, criminales, poco escrupulosos y destructivos.
El número ocho tiene que aprender la palabra perdón y aplicar la tolerancia. No hablar tanto y ser lo que dice ser. No ser Hipócrita. Si alaba la pobreza, vivir con pobreza. También tiene que aprender que en la vida no todo es

 

material; que lo material es transitorio, que un día acaba; que el amor es más importante que el poder material; que el amor todo lo vence; que con dinero nada se compra.
El número nueve. Es el número de la comprensión, la complementación y la espiritualidad. Es el número del amor universal en los aspectos espirituales le llaman “el número de los muertos”.
Las personas positivas del nueve son caritativas y humanitarias, compasivas, románticas, magnéticas, eficientes, muy espirituales, cooperadoras, creativas e independientes. Tienen muy poco ego. A través de muchas encarnaciones ahora comprenden el verdadero significado del amor, la libertad y la disciplina. Poseen mucho talento artístico y comprenden la vida y a los seres humanos. Llegan a alcanzar la salud, el dinero y el amor. Lógicamente, cuando una persona ha llegado al nueve es porque ha pasado por experiencias terribles en otras encarnaciones. Es la culminación de los ciclos de vida en el aspecto humano.
En el lado negativo son personas pocos prácticas, muy emocionales, soñadoras, egocéntricas, de un sentimentalismo exagerado, a las que todo hiere y ofende, amargadas y sumamente inmorales, vulgares, indiscretas y egoistas.
El nueve necesita balance, control emocional, tener propósitos claros en la vida, vivir el aspecto hermoso del espíritu, meditar, leer libros sagrados, poner en práctica toda esa belleza y hermosura que ha aprendido a través de muchas encarnaciones, no incurrir en viejos errores, no recorrer caminos ya trillados y romper con patrones destructivos y con uniones poco favorables.

NUMEROS SAGRADOS O MAESTROS

Los números sagrados o “maestros”, son el once, veintidós y el treinta y tres. El primero es el número de la inspiración y la revelación; el segundo es el número del creador, del Maestro, y el tercero representa la unificación perfecta con Dios.
El número once. Este número es eléctrico, es el poder dinámico de este mundo. Los nacidos bajo él son intuitivos, espirituales, llenos de fuego, poder, de invención e ideales. Son los clarividentes. Aman la música, la poesía, el arte y lo espiritual. Son la inspiración de todo aquel que los conoce. Como es un número tan poderoso, hay que tener mucho cuidado con su manejo porque si cae en el aspecto negativo, quienes lo poseen se tornan miserables, incomprensivos, fanáticos, orgullosos, poco honestos, engañosos, diabólicos y se envuelven en la magia negra.
El número veintidós. Como hemos anticipado es el número del Creador y del Maestro. Es el que tiene la visión inspirada en el crear un nuevo mundo y llevar dicha visión a su uso práctico. Tiene poder y comprensión en todos los

planos y en todo tipo de naturaleza humana; dirección, organización, perfecta, intuición y una diplomacia maravillosa. A los nacidos bajo él, les encanta viajar, conocer muchas personas y comunicarse con todo tipo de ser humano en cualquier nivel. Logran todo lo que se proponen. No hay cosa que postulen en su mente, que no obtengan. Viven en el plano más alto del espíritu. Pero, cuando caen en el aspecto negativo, son de ese tipo de gente que hace dinero para promoverse ellos mismos; con grandes complejos de inferiodidad; viciosos, que tarde o temprano se envuelven en el crimen y en la magia negra, y reciben lecciones “kármicas” horrendas, tanto en esta vida como en otras. Aquí hay que escoger el camino correcto, o morir.

El número treinta y tres. Este número es la cumbre, el poder máximo, la conciencia cósmica, la unificación perfecta con Dios. En este número ya el hombre es Dios, es el “yo soy”, la vibración cumbre de lo espiritual, el amor en el sentido divino de la palabra donde las fronteras son sustituidas por la completa tolerancia, paciencia, comprensión, realización de todas las leyes de la armonía universal en el ser humano, servicio a la Humanidad sin ningún interés, devoción a todo, ver a Dios en todo lo creado, aún en el aspecto negativo, porque todo lo que compone este Universo, los planetas y galaxias, es creación de Dios.
Los que pertenecen a este número tienen poderes extraordinarios para lograr todo. Estar junto a un treinta y tres es estar junto a un ser supremo y perfecto.
El aspecto negativo de este número apenas lo mencionaremos porque solamente casos muy excepcionales pueden caer en él, pero si ocurre la persona llega a sucumbir, entra al infierno mismo.

EL NUMERO DEL DESTINO

En la numerología también existe el llamado “número del destino”, el cual nos enseña hacia donde vamos en la vida. Si no caminamos en la dirección correcta de la vida aparecerán frustraciones, insatisfacción con lo que la vida nos ofrece, y muchos problemas. Cuando ignoramos nuestro destino atraemos la inarmonía y la destrucción. Nuestro número del destino nos revela por qué estamos en la tierra, qué hemos venido a hacer en ella, y nos dice que si no seguimos nuestro destino estamos desperdiciando la maravillosa oportunidad de crecer y evolucionar.

 

COMO OBTENER EL NUMERO DEL DESTINO

Antes de pasar al método para conseguir el número del destino quiero que tengan presente que dicho número no es un asunto de casualidad, sino que uno mismo, aunque no lo recuerde, o su espíritu lo escoge “kármicamente”, según lo que uno ha hecho en otra vida, en acciones y pensamientos. Tu alma exige exactamente el momento de nacer. No importa que el niño nazca a los siete o nueve meses, lo que importa es el instante mismo en que entra en este Universo, que es cuando se marca el número del destino de recién nacido.
Para obtener dicho número hay que utilizar la fecha de nacimiento: día, mes y año. Recordemos que los meses tienen un orden: enero es 1; febrero 2, marzo 3, abril, 4, mayo 5, junio 6, julio 7, agosto 8, y asi hasta diciembre que es el l2. Tomando los números que componen la fecha de nacimiento y sumándolos, siempre reduciéndolos a la mínima expresión, llegamos al número del destino. Por ejemplo, para encontrar el de una persona que nació el 7 de julio de l941 trabajamos asi:

Día                   Mes
7 + 7 = 14 = 1 + 4 = 5
Año
1941 = 1 + 9 + 4 + 1 = 15 = 1 + 5 = 6

Luego se suman el resultado del día y el mes al del año:
5 + 6 = 11, que se descompone de la siguiente manera:
1 + 1 = 2 que sería el número de la persona que hubiera nacido en la fecha que hemos tomado como ejemplo.

El número uno. A este número se le llama el número del “propio desenvolvimiento”. Si has nacido bajo este número tienes que aprender sobre individualidad, a confiar más en ti mismo, a ser independiente, a pensar que has venido solo a este mundo y solo te irás, y que en ti se encierran grandes poderes que puedes desarrollar. Ahora, cuando ya ssbes tu número del destino, es el momento de crear, inventar, tomar la iniciativa, fortalecer tu voluntad, luchar por lo tuyo y romper con todo lo negativo para poder cumplir con tu propósito, con tu misión en la vida. Debes conocerte mejor, aceptarte, conocer los aspectos de tu vida, tu cuerpo, tu mente, y tu espíritu, y aprender a ser el jefe, la cabeza, porque si no, estás mal. Tu puedes ser el jefe; y también lograr hcerte indispensable a otros en todas las áreas de la vida. No te sientas atado a nada ni a nadie y mucho menos a viejos patrones que fueron dictados por seres que no estaban a tu altura. Tan pronto empieces a funcionar con tu número del destino, el uno, tu vida tomará un rumbo nuevo. La limitación que tienes ahora es sólo la que tu mismo te has impuesto con tus propios pensamientos. En tí existe el poder para conseguirlo todo. No dependas de nada ni de nadie. Cuando descubras tus propios valores y te armes de fuerza, atrevimiento y agresividad, tu camino se abrirá y llegarás a la cumbre.

El número dos. En Norteamérica se le llama a este número self surrender, que es la entrega a un poder superior. Es decir, el aquí para aprender a servir, a ayudar. ”Los últimos serán los primeros”: éste sería tu lema. La idea de cooperar, mantener la paz, dar más de tí mismo, pensar en los sentimientos de los demás, respetar el ser humano, a Dios, a otros cultos y religiones, estar consciente de que todo el mundo tiene su propia realidad; ser paciente, compensivo, bondadoso, diplomático; cuidar más los detalles tanto de tu vida, como de los seres que están a tu cargo, y aprender el auténtico significado de dar y recibir. Sé un amigo leal y aprende el verdadero valor de la amistad. Habla menos y escucha más. Busca el silencio. Usa tus talentos y habilidades en beneficio de otros porque sólo dando recibirás. Sé más receptivo y sensible a las necesidades y deseos de aquellos que están unidos a ti “kármicamente”. Ahora tienes oportunidades de ayudar y trabajar junto a otros en actividades de la comunidad o en grupos y de antender a toda situación que se le presente. Es como un reto que tienes que vencer, pero siempre pensando que también otros se van a beneficiar con tus acciones. Aunque te cueste trabajo, aprende a mantenerte en un segundo plano. Recuerda, siendo el último serás el primero. Solamente progresarás si sirves mejor a tu amigo y hermano en la Tierra. Somete tu voluntad a la voluntad de Dios. En este número hay muchos discípulos unidos a su maestro que aprenden una lección de humildad y a través de ella desarroollan virtudes que los conducen al más grande éxito en la vida.

El número tres. Este es el número de la “expresión personal”. Es aprender a dar en forma externa de lo que se posee en grandes cantidades en el interior; empezar a usar los propios talentos y habilidades sin imitar ni admirar a nadie; tratar de hacer la vida mejor, más saludable y feliz, a otros seres humanos; atreverse a expresar los sentimientos, pensamientos y creencias aunque a muchos les moleste; aprender el valor de la amistad, de la belleza, la alegría y las cosas sencillas de la vida; alejar totalmente la preocupación, el miedo y la depresión; seguir tu camino, aunque otros se burlen de tu forma de ser; ser ejemplo viviente de una vida pura, natural; dar a otros fortaleza, esperanzas y optimismo; laborar en el arte, ya sea en pintura, canto o baile. Buscar la belleza dondequiera porque en cualquier cosa o en cualquier lugar está la mano de Dios, aún en el aspecto feo de la vida; usar más tu imaginación; confiar más en ti mismo; perfeccionar tu sentido del humor, reír, cuidar más el uso de las palabras; tratar de comprender el significado de la vida.

El número cuatro: Se le llama el número de la “disciplina propia”, y la mejor manera de obtenerla es a través del trabajo y más trabajo. Es obligarte a terminar las cosas que empiezas, tener control, persistencia, edificar con las manos y con el pensamiento tanto para ti, como para otros; atender seriamente tus responsabilidades; lograr que todos puedan confiar en ti, cumplir con el tiempo, ser exacto, y sobre todo, estar atento al mundo que te rodea; no vivir el pasado, ni soñar con el futuro. Vivir el presente. Tu estás preparando el futuro con cada acción que realizas hoy. Haz poco, pero bueno. Presta atención al más mínimo detalle. Haz todo tipo de compasión, exígete mucho. Tu oportunidad de crecer está en aprender el valor del trabajo, de la rutina, en ser paciente, en lograr que se pueda depender de ti, en hacer lo que se necesite cueste lo que cueste, edificar tu futuro actuando en el presente en forma disciplinada, siendo el capitán de tu propio barco, el arquitecto de tu destino. Esta disciplina propia te llevará a la gloria o a la meta que te propongas.

El número cinco. Se le llama el número de la “libertad o emancipación del espíritu”. Como ahora ya sabes que perteneces a este número, debes aprender a ser libre de todo aquello que te ata o te ataba; libre de todos los conceptos que te han enseñado; libre para empezar a ver belleza en todo lo que antes tal vez no habías visto a pesar de observarlo ciento de veces. Pero no abuses de la libertad. Tienes que adaptarte a los cambios, a la variedad, a las nuevas cosas, ideas, lugares, gentes, situaciones inesperadas,

experiencias completamente raras y drásticas. No te limites en este momento de tu vida por nada ni por nadie. No te reprimas por nada; no te llenes de responsabilidades que no son tuyas. Vuela como gaviota; rompe las cadenas. Lo nuevo te asusta, lo viejo te parece seguro, pero te estanca. Mas, ¿cómo crecemos? Solamente enfrentándonos al miedo, a lo desconocido, para conquistarlo y asi poder crecer y evolucionar. Aprenderás mucho explorando y haciendo frente a otras experiencias. Te llegarán oportunidades de viajes en los que conocerás seres humanos extraños, gente inteligente y progresista. Tómate tu libertad en una forma seria, aprende a usarla en una forma propia, correcta, valórala; no abuses de ella. Las aves libres emigran, se van, vuelan lejos, edifican sus nidos y se detienen en el tiempo para alimentar su cría. Es decir, cumplen con sus obligaciones, pero siguen volando a grandes alturas. La liberad te dará todo lo que has anhelado y soñado durante muchas encarnaciones. Tu no eres esclavo de nadie. Eres el jefe, el maestro en lo que te propones. Exígete cada día grandes cosas, búscalas, desúbrelas, explóralas, pero también da oportunidad a otros para que puedan llegar a otros cielos, a otras cumbres.

El número seis. Es el número de la “armonía del alma”. Nos enseña que sólo tendremos armonía si nos aceptamos a nosotros y a nuestras responsabilidades y cumplimos con nuestra misión en la tierra. En este número hay que aprender a no resentirse ni amargarse por lo que tenemos que hacer. La carga que nos han impuesto debemos llevarla con felicidad y resignación. También hay que aprender comprensión, simpatía, ayuda, a estar en afinidad con el mundo que nos rodea y hasta con las cosas que nos desagradan, y comunicarnos con todo lo que está a nuestro alrededor. Tenemos que usar la habilidad que Dios nos ha dado para proporcionar paz y alegría a todos aquellos que encontremos en nuestro paso por la vida. Debemos estar deseosos de dar ayuda tanto material, mental como espiritual; manejar un hogar con eficiencia; hacer la vida fácil y agradable a los seres humanos que están a nuestro lado; aceptar que no todos somos iguales y ajustarnos y aceptar diferencias de los demás. También debemos preocuparnos por mejorar en todos los aspectos de la vida. Abrir el corazón a otros y dar sin limitación, porque mientras más damos y servimos, más engrandecemos nuestro espacio interior para llenarlo de cosas lindas, especialmente de amor.

Siempre recomiendo a los seres que están en el destino del seis que practiquen la meditación del corazón; sentarse en un lugar con la espina dorsal recta, tranquilizarse, observar la respiración por un rato, vaciar la mente lo mejor que se pueda y estudir y ordenar los pensamientos, sin amarrarse a ninguno en particular. Es como mirar un río donde pasan hojas, ramas, animales muertos, basura, pero sin tratar de rescatar nada. Luego concentarse en el chakra anahata que es el del corazón, y llenarse de cariño, amor y compasión por toda la humanidad hasta que ese torrente se desborde y salgan fuera de nosotros. Dejar que otros manejen sus vidas, pero enseñarles con amor y bondad lo que podamos.
El destino del número seis es un sendero muy hermoso.

El número siete. Es el número del “camino interior del alma”. Es el mundo de muchos espiritualistas que en vez de caminar hacia afuera caminan hacia adentro para descubrirse por dentro. Por eso se llama este número “el camino de la sabiduría interna”, o de la “iluminación interna”, porque tan pronto se descubren los tesoros del alma encontramos que todo el conocimiento universal reside en nuestro interior. Para llegar a ser hombre hemos sido todo: roca, árbol, gusano, flor, ave. Aqui se empiezan a ver otras de nuestras encarnaciones, se aprende el poder de la mente, el valor del análisis, del conocimiento, del estudio, y se llega a la realidad de los mundos invisibles y se logra el contacto con seres de luz. Aquí se aprende el poder de la mente, el valor del análisis, del conocimiento, del estudio, y se llega a la realidad de los mundos invisibles y se logra el contacto con seres de luz. Aquí se aprende a pensar y mirar todo en forma tal como si fuéramos ajenos a las consecuencias; a ver que detrás de todo lo material hay un contrapeso o existe un mundo invisible, espiritual. En este paso por la vida vemos que lo que piensa el ser humano, o por lo menos todo lo que se ve materialmente, es producto de una idea, pues todo surge de la mente.

Este número dice: es el momento de la introspección, la meditación, la devoción, del Yoga, de la auténtica espiritualidad, de pasar tiempo a solas y perder el miedo de sentirse solitario; de empezar a indagar y llegar a saber que realmente somos un Dios en potencia. Este número es el camino de la verdad y en él se llega a la plena convicción de que la verdad solamente está nuestro interior; y que se puede hablar de dogmas y dar nombres a Dios, pero que Dios es la esencia misma, el Creador de todo universo y que reside en todo lo creado y en todo ser humano.
Aquí también es el mundo del estímulo intelectual, de los libros y de las experiencias extrasensoriales llamadas sobrenaturales por quienes las desconocen pero que, lógicamente, no son sobrenaturales sino leyes perfectas universales en acción. Este es el camino por el cual nos lleva el guía interno, es el sendero de la fe, la fuerza, la gran paz, es el camino del espíritu y no de la religión, sino de la auténtica espiritualidad. Porque religión ha llegado a ser un grupo dogmático que sigue y cree que lo de ellos es perfecto. Aquí se llega a comprender que todas las religiones buscan la verdad; que todas tienen parte de ella, pero que la única verdad es Dios y que la verdad es una y la misma, no importa donde se encuentra o cómo se llame.

El número ocho. Es el número “del poder del alma y de la mente”. Aquí hay que saber que el poder está en ti y que lo puedes usar tanto en el mundo material, como en el espiritual. En este número se llega a comprender que el mundo espiritual y material son uno solo y que para lograr éxito y felicidad todo se fundamenta en el espíritu. Es el número o el camino del éxito, del mundo comercial, de los negocios y del dinero. En él hay que aprender organización, dirección, manejo de las cosas materiales; lograr imposibles mediante el talento o el poder que hay en uno mismo y obtener siempre el éxito.
Este es el momento de reconocer que no existen limitaciones, excepto las que tú mismo te impongas; de aprender a acumular o usar el dinero sabiamente; de desarrollar cada día más eficiencia y juicio; y usar cada habilidad que descubras en ti para llegar al éxito. Todos los que están en este grado alcanzan grandes éxitos en el mundo comercial; pueden hasta llegar a amasar una cuantiosa fortuna, pues tienen habilidad ejecutiva, un magnetismo especial para atraer el dinero y gran poder de persuación.
En este paso por la vida debes tener muy presente la ley de dar y recibir. No permitas que el materialismo absorba completamente tu vida. Aprende a estar en el mundo material, pero no seas esclavo de él. Sé el maestro, el creador, el director de dicho mundo y cuídate de no pararte encima de nadie por llegar al último peldaño de la escalera que te llevará a la cumbre del triunfo.

El número nueve. Es el número de la “humildad”, donde muere el ego, donde la persona se disuelve totalmente en el Cosmos. Aquí la persona viene nada más a servir; son los misioneros, los que cuidan a los leprosos y enfermos, que dedican toda su vida a ayudar a la Humanidad sin importarles ellos mismos.
El nueve es el número de la renuncia. Por eso cuando se comprende su vibración, la persona que lo posee renuncia, da sin esperar nada a cambio. Aquí se aprende el significado de lo que es servicio y desprendimiento. En él se aprende realmente lo que es el amor, la comprensión, la simpatía, la bondad y la generosidad. Es dar todo, como Cristo; morir por la Humanidad, lavar los pecados del mundo, ver a cada ser viviente como nuestro hermano, comprender que el Sol sale para todos, tanto para el santo como para el criminal; aprender a no juzgar, condenar, limitar, controlar y suprimir, y sí a dar, a desarrollar toda comprensión humana usando paciencia, tolerancia y tacto; y ver cada día como una oportunidad hermosa y maravillosa para servir más y mejor y hacer de este mundo un lugar muy lindo, de mucha paz y amor, para que cada ser humano se sienta feliz de habitarlo.

NUMEROS SAGRADOS O MAESTROS

Estos son una serie de números intocables, en los que solamente nacen los grandes maestros de la humanidad. Manejar la vibración de estos números es sumamente difícil. En ellos el ser humano puede entrar en el mundo psíquico, en el mundo astral, a su antojo, y no busca la gloria personal, sino que deja que otros acumulen riquezas. Para los que tienen estos números, la felicidad está en gozar de la Divinidad, de Dios y vivir la verdad y nada más que la verdad en un contacto diario, eterno, con el mundo invisible.

El número once. Es el número de la “iluminación” y la “revelación”, donde la persona ya no tiene confusiones, sino solamente busca la quietud y nada más confía en sí misma, en su propia intuición; tiene fe en su propio guía y solo ve la parte hermosa de otros seres humanos. Es el camino de la suma espiritualidad donde se vienen a recibir recompensas.

 El número veintidós. Es el número de la “maestría del alma y del espíritu”, cuando ya el hombre ha dominado sus impulsos y toda la parte animal y negativa y está en el plano creador en el cual todo es posible. Aquí, lo que se ha leído de grandes milagros, el hombre lo obtiene y no hay ningún tipo de limitación. En él no hacen falta las palabras para comunicarse.

El número treinta y tres. Es el número de Sai Baba, Bhagwan, de Cristo, Krishna, Buda y Mahoma, de los que vienen a esta vida cuando quieren, por voluntad propia, a servir de ejemplo de la humanidad. Son los creadores en forma material, los encarnados, los avatares. Es la realización total, la cumbre espiritual, el Maestro.

IMPORTANCIA DE LOS NUMEROS
Los números han jugado un papel muy importante tanto en la fe como en la superstición en todo tiempo y lugar. Antiguamente eran sagrados o diabólicos, favorables o nefastos.

El número uno. Es el número divino, el símbolo más puro de la unidad fundamental del mundo. El Judaísmo, al profetizar el reino de Dios sobre la tierra proclama que: “El Eterno es uno y en aquel día uno será su nombre”.

El número dos. Es el número de la antitesis: bueno-malo, hombre-mujer, Yin-Yang, positivo-negativo, día-noche.

El número tres. Es el número sagrado principal de la serie de los números místicos. En todas las religiones ocupa un lugar importante. En el Catolicismo lo encontramos en la Santísima Trinidad.

También en el Tibetanismo, el Budismo del Tibet, siempre se pide tres veces porque si no se hace así, no se logra lo que se desea. La triple invocación también es necesaria cuando se está orando. El Diablo, considerado una Divinidad negativa –aunque yo no creo en ello- debe ser llamado tres veces, según la famosa historia de Fausto. En las antiguas leyendas tenemos las tres deidades de las Normas que tienen la misma función de las Moiras o Parcas de los griegos y romanos, y que en la mitología escandinava son tres vírgenes del pasado, el presente y el futuro llamadas Urd, Werdandi y Skuld, que controla la vida de los hombres y el orden del Universo. En el Budismo está la trinitaria, compuesta por Buda, Dharma, que es la doctrina misma; y Sangha, la comunidad a la que pertenecemos los budistas. En el Antiguo Testamento el uso místico del tres es frecuente. El Santuario del templo de Jerusalén estaba compuesto de tres partes. En el Nuevo Testamento encontramos los Tres Reyes Magos y la triple negación de San Pedro. Tres cruces simbolizan la protección contra Satanás. En el dominio temporal de nosotros en la Tierra está la noción de los tres. Los cuerpos tienen tres estados: sólido, líquido y gaseoso. En la corriente eléctrica: tensión, intensidad y resistencia. En la pintura tres son los colores fundamentales: rojo, azul y amarillo.

El número cuatro. Pertenece al dominio de lo material. Los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, las cuatro estaciones del año. También las cuatro paredes de una casa.

El número cinco. Se encuentra en numerosos actos místicos y simbólicos. Recordemos el pentagrama que se usa en la brujería, en la magia blanca y en la magia negra.

El número seis. En el hexágono que se traza tomando como base dos triángulos superpuestos e invertidos, los cuales forman, una estrella de David, tiene un gran significado mágico.

El número siete. En la antiguedad es el número mas interesante: en siete días creó Dios al mundo, siete arcángeles rodean el trono de Dios, siete son los pecados capitales y siete las virtudes opuestas; siete días de la semana de Pentecostés tienen lugar siete semanas después de la Pascua de Resurrección.

El número ocho. Según Pitágoras es el símbolo de la versatilidad, del éxito material y también de la muerte. Es la serpiente que se muerde su propia cola. Es el infinito.

El número nueve. Es un número místico, especialmente en la mitología. Tiene gran significado en lo sobrenatural. Para mi su importancia es que el niño permanece nueve meses en el vientre de la madre. En la brujería y en la santería se le adjudica a Ollá y a los muertos.
Al llegar aquí debemos recordar que el diez es el uno, el once el dos, el doce tres, el trece cuatro y así sucesivamente.

El hombre más famoso de la Numerología es el gran filósofo y matemático Pitágoras, al cual se le atribuye, entre otros, el invento de las tablas de multiplicar. También existe una Numerología de los caldeos o naturales de Caldea, cuya capital era la ciudad de Babilonia.